JavierChinchon.com
Info
¿Qué es JavierChinchon.com?
Secciones
Todas
Humanos y derechos humanos
Miscelánea guatemalteca
Archivos
febrero 2001 (1)
marzo 2001 (1)
mayo 2001 (1)
junio 2001 (1)
julio 2001 (2)
agosto 2001 (6)
septiembre 2001 (2)
octubre 2001 (7)
noviembre 2001 (1)
diciembre 2001 (3)
febrero 2002 (3)
marzo 2002 (2)
abril 2002 (1)
agosto 2002 (3)
septiembre 2002 (3)
octubre 2002 (2)
noviembre 2002 (1)
enero 2003 (1)
agosto 2003 (2)
enero 2004 (1)
julio 2004 (2)
septiembre 2004 (1)
octubre 2004 (1)
julio 2005 (1)
agosto 2005 (1)
septiembre 2005 (1)
septiembre 2006 (1)
enero 2007 (1)
abril 2007 (1)
Buscar
Enlaces
Administración
Login
Contacto
» Javier Chinchón


I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos?

Hace 225 años podíamos encontrar ya el embrión de lo que, años después, se conocerá como Derechos Humanos, así se decía: “Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes y que tienen ciertos derechos innatos de los que, cuando entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad.” (Artículo 1 de la Declaración del Buen Pueblo de Virginia de 12 de junio de 1776).

225 años después ni el goce de la vida y de la libertad, ni los medios para adquirir y poseer la propiedad, ni el derecho de buscar y obtener la felicidad y la seguridad significan nada, es decir, los Derechos Humanos, no significan nada (o a lo más, son algo que se puede pisotear, vulnerar y despreciar sin ninguna consecuencia real).

Creo que con esto no estoy descubriendo nada nuevo, pero quizás pueda servirnos de base para plantearnos la pregunta esencial: bien, los Derechos Humanos no significan nada, de acuerdo... pero, ¿por qué es tan importante que signifiquen algo? Es decir, ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos? Por qué son importantes no desde un punto de vista teórico; no es el momento de hablar de los Derechos Humanos como declaración detallada de lo que implica la dignidad humana (Savater), ni como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse (Declaración Universal de Derechos del Hombre de 1948); ni como el único programa razonable de cualquier partido político (Saramago). Ni tampoco vamos a detenernos en la idea de justicia como el respeto, espontáneamente experimentado y recíprocamente garantizado, de la dignidad humana, en cualquier persona y en cualquier circunstancia en que se encuentre comprometida, y a cualquier riesgo que nos exponga su defensa (Proudhon). Todo esto está muy bien (y ya habrá tiempo para tratarlo), pero la pregunta primera, la fundamental, es: ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para mí, para un españolito que vive cómodamente en un asiento preferente del tren del capitalismo occidental?

Para responder a esto basta cerrar los ojos, ahora que nadie te ve, cerrar los ojos y pensar cómo se siente un joven al que varios guardias llevan a un gran patio a latigazos con las manos esposadas y grilletes en los pies, atan a un poste y con un látigo de metro y medio de largo acabado en una pesada pieza de plomo, le dan setenta latigazos: en la espalda, en los muslos, en los píes, en cumplimiento de una sentencia judicial (Arabia Saudí). Lo cierto es que, realmente, no basta con pensar lo que siente él, trasládate , aun sólo por un momento, trasládate allí con tus sueños, con tus esperanzas, con los recuerdos de tus seres queridos, de tu novia/o, de tus hijos...; trasládate con todo lo que has sido, eres y anhelas ser, con toda tu vida, e imagina qué pasa por tu cabeza en el momento en que la policía te detiene y te obliga a permanecer dos días sin sentarte ni tumbarte para dormir ni ir al retrete, cuando te obligan a desnudarme y durante el interrogatorio te golpean en la cabeza, en los genitales, en el pecho y te amenazan continuamente con matarte y con violar a tu madre si no confiesas un delito que no has cometido (Turquía).Imagina qué sientes cuando al rechazar a un pretendiente éste te arroja ácido a la cara, desfigurándote y dejándote ciego para el resto de tu vida (Bangladesh); qué piensas durante 17 años, en una cárcel, viviendo en condiciones infrahumanas, encarcelado sólo por no ser miembro de la etnia mayoritaria de tu país (Irak); qué pasa por tu mente durante los minutos en que cuatro hombres irrumpen en tu oficina te atan, te amordazan, te vendan los ojos y comienzan a cortarte la muñeca con una sierra, por haber tomado unas fotos que implicaban a miembros del gobierno en asuntos de corrupción (Perú). Cómo queda tu vida después de ir al extranjero en busca de un trabajo, llegar allí y ser encerrado, violado, subastado y recluido en un sótano y obligado a prostituirte (Israel). Qué sienten tu padres, tu esposa/o, tu novia/o, tus hijos..., cuando un día “desapareces” tras una actuación de la policía/ejercito y jamás te vuelven a ver (Colombia, Guatemala, Chile, Argentina, Marruecos, Argelia...). Cómo reaccionar cuando después de un juicio en el que mi abogado se refiere a mí como “marica”, que en la preparación de mi defensa no entrevista, a pesar de mis reclamaciones, ni a un testigo y se queda dormido durante las vistas del proceso, me veo encerrado en la cárcel (Estados Unidos de Norte América). Cómo sentirme después de huir de mi país para salvar la vida y al llegar a otro estado ser encarcelado, como un delincuente, al solicitar protección (asilo político) (Gran Bretaña). Dónde quedan mis sueños, mis deseos, mi dignidad, cuando estando en prisión un día me llevan a un campo de fútbol, me hacen desnudar y me obligan a revolcarme en la porquería de una alcantarilla, mientras los funcionarios me golpean, cuando después me obligan a beber el agua de la alcantarilla y durante un mes y medio me torturan en días alternos; cuando el alcaide algunos días no me deja comer y al recibir comida de mis familiares me la entregan mezclada con excrementos (Brasil). Qué puedo esperar del resto de mi vida si con 14 años me secuestran, me torturan, me hacen cortes en las piernas con una cuchilla y me frotan las heridas con cocaína despertando en mí un sentimiento de desprecio hacia los demás y ansías de torturarlos y matarlos, cosa que hago (Sierra Leona). Qué pasa por mi cabeza durante las horas en que me obligan a permanecer largos periodos de puntillas con un pincho bajo el talón, cuando pasan rodando, una y otra vez un hierro por la parte inferior de mis piernas hasta que mi piel se levanta, cuando después me suspenden del techo y me hacen girar mientras me golpean y cuando finalmente me sujetan una manguera a cada orificio nasal y abren dos grifos a la vez y a plena potencia durante intervalos de dos minutos y me aplastan los dedos con unos alicates (Myanmar). Qué siento cuando con 15 años acaban de disparar en la cabeza a mi padre por permitirme ir a la escuela (Afganistán). Cómo queda mi vida a partir del día en que la policía me detiene, me asfixia parcialmente repetidas veces con una bolsa de plástico, sufro abusos sexuales, patadas, puñetazos y amenazan con matarme y usar descargas eléctricas (España) o cuando me detienen y violan, y detienen a mi madre y la violan ante mí y la asesinan para hacerme confesar; o, simplemente, qué pasa por mi cabeza los segundos antes de ser ejecutado, asesinado, o ejecutado extrajudicialmente...

Pero ADEMÁS de sentir esto, hace falta que sientas la impotencia, la frustración, el desamparo, la desesperación al ver como denuncias a tus torturadores, a tus violadores..., ante los Tribunales y nadie te hace caso; al saber que sólo puedes reclamar ante las mismas autoridades que te han violado, torturado, que han ordenado el asesinato de sus seres queridos; al tener que convivir todos los días con las personas que han pisoteado tu dignidad y tu vida y que se jactan de ello, sabiendo todos, sin olvidar ninguno que pueden violar tus Derechos Humanos cuando les venga en gana.

Si eres capaz, si somos capaces, de acercarnos a sentir todo esto, la pregunta que nos hacíamos al comienzo dejará de tener sentido; no sólo carecerá de sentido sino que sólo planteárnosla nos hará llenarnos de ira (“!¿Cómo que por qué son importantes los Derechos Humanos?!” Los Derechos Humanos son lo más importante).

Pero no es con ira como debemos enfrentarnos a la lucha por los Derechos Humanos, sino con lágrimas en los ojos ante la visión de tanto horror, de tanto sufrimiento, de la desidia de la inmensa mayoría del mundo. Esto es lo que nos debe hacer luchar, pero no por aquellos que en países lejanos sufren, mueren, lloran en silencio, debemos luchar por nuestra sociedad porque la sociedad de los Derechos Humanos (la sociedad de las personas) debe ser la institución en la que nadie resulta abandonado; debemos luchar por nuestro mundo porque es imposible la felicidad en un mundo donde el asesinato y la tortura son algo cotidiano; debemos luchar con egoísmo porque nuestra seguridad, nuestra libertad, nuestra integridad física/psicológica... pueden ser las siguientes pisoteadas, destruidas si la impunidad sigue reinando, si los violadores de los Derechos Humanos continúan sabiendo que sus horribles actos jamás serán castigados; debemos luchar por nuestra vida porque los Derechos Humanos son de la vida y de la gente, porque es mi Vida, mi Dignidad la que queda humillada, ofendida, arruinada, cuando se violan los Derechos Humanos; debemos luchar, al fin y al cabo, por nosotros mismos, porque nos hacemos humanos los unos a los otros.

Por todo esto son importantes los Derechos Humanos para ti, para mí, para todos. Por todo esto, querido lector, en el fundamental tema de la protección, la promoción, el respeto de los Derechos Humanos no debes pensar en la O.N.U., en los Tribunales para la Ex-Yugoslavia, para Ruanda; no pienses en el Tribunal de Estrasburgo, ni en los jueces, ni en los políticos, ni en la futura Corte Penal Internacional... En el tema de los Derechos humanos no te preguntes por quién doblan las campanas, porque SIEMPRE, SIEMPRE, DOBLAN POR TI.

(NOTA: Debo agradecer a Rafael Gimeno su colaboración y paciencia, sin las cuales este artículo no hubiera sido posible).

26. febrero 2001 @ 00:00 · Comentarios (12) · Humanos y derechos humanos
Comentarios
por merce

Sinceramente,no me apetece en absoluto hacer una disertación barata sobre mi concepto de los llamados Derechos Humanos,además,en este preciso instante mis reflejos mentales y por tanto mi capacidad de escribir se ven abatidos por un inmenso dolor de cabeza.El que dijo que el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría,creo que fue W.Blake,debería haber especificado qué clase de exceso,y si el fantástico Xanadú merecía la pena.De todos modos,hay que usar máscaras.

Nada más que eso,que me divertí hablando contigo en el Jazz Madrid,aunque podía haber sido mucho más divertido(léase con doble sentido).Soy la chica que te recuerda a la mujercilla de Dancer in the Dark,también conocida como la que confundió Rebelión en la granja, de Orwell,con Chicken Run.En fin,eso es todo.

10. marzo 2001 @ 17:38
por Desconocido

No hubieras hecho mejor en escribir el de estudiantes gays? es broma... esta muy bien... sigue asi brother

13. marzo 2001 @ 18:48
por Osacr

Estimado compañero y amigo:

Tras haber leído con gran interés tu artículo referido a la situación actual de los Derechos Humanos te escribo estas líneas que, aunque escuetas, al menos son sinceras y espero que sirvan para aproximarte a mi opinión sobre esta importante cuestión.

En la sociedad en que vivimos (y la evolución de los tiempos me da la razón) nos enfrentamos a un problema alimentado por una terrible desinformación. Es cierto que en mayor o menor medida todos somos conscientes, aunque sea vagamente, de que existen tremendas injusticias a lo largo y ancho de nuestro planeta, pero por desgracia no es menos cierto que para la gran masa social que puebla los países desarrollados (de la cual no sería justo que yo me excluyera) resultan casi desconocidos ciertos hábitos infrahumanos que son práctica habitual tanto en países tercermundistas como en nuestro propio entorno. En mi opinión el cono

23. marzo 2001 @ 01:11
por Oscar

Estimado compañero y amigo:

Tras haber leído con gran interés tu artículo referido a la situación actual de los Derechos Humanos te escribo estas líneas que, aunque escuetas, al menos son sinceras y espero que sirvan para aproximarte a mi opinión sobre esta importante cuestión.

En la sociedad en que vivimos (y la evolución de los tiempos me da la razón) nos enfrentamos a un problema alimentado por una terrible desinformación. Es cierto que en mayor o menor medida todos somos conscientes, aunque sea vagamente, de que existen tremendas injusticias a lo largo y ancho de nuestro planeta, pero por desgracia no es menos cierto que para la gran masa social que puebla los países desarrollados (de la cual no sería justo que yo me excluyera) resultan casi desconocidos ciertos hábitos infrahumanos que son práctica habitual tanto en países tercermundistas como en nuestro propio entorno. En mi opinión el conocimiento de los hechos concretos, de los horrendos casos que uno a uno relatas en tu artículo y de todos aquellos que han sucedido o que incluso pueden estar sucediendo en este momento lo es todo a la hora de despertar ese sentimiento de repulsa necesario para gritar ¡basta ya! Y ya que lamentablemente el ciudadano de a pie no acude al problema habrá que revivir en él su condición de ser humano, abrirle los ojos y poner ante sí la denuncia que en este momento nos ocupa.

Soy consciente de que estáis vinculados en una laboriosa campaña digna de los más vehementes elogios, y todo ello me causa y debe causar admiración a un mundo (el nuestro) en que es difícil quitarse la venda del interés propio y de la vida fácil. Por eso desde aquí invito a todos a realizar ese ejercicio que tan acertadamente proponías, aquel que consistía en subsumirse en la situación trágica de agonía y desamparo sufrida por aquellos que no tuvieron tanta suerte como nosotros y comprobar todo lo que ello conllevaría para el destino de nuestras vidas. Y que ello sirva para comprender que todos formamos parte de un mundo muy diverso y cambiante, por lo que ayudando a los demás también nos ayudamos a nosotros mismos.

Sin más y esperando serte de ayuda tanto en este como en cualquier otro asunto, me despido de ti.
Oscar Campelo Corrales


23. marzo 2001 @ 01:11
por Javi

Querido Oscar:
Gracias por tus amables palabras... Sólo dos cosas, tienes razón en que desgraciadamente los hechos (que no son más que una ínfima muestra de la realidad cotidiana) de los que hablo en el artículo son práctica habitual en TODO el mundo, con contadísimas excepciones. En nuestra querida Europa, en nuestro querido Continente (que ahora se llama Carrefour, ¿no?) con sus importantes preocupaciones monetarias, sus tres pilares, su políticas de libre circulación de bienes y capitales y demás..., y que da por hecho el respeto de los DDHH en sus sistemas, se dan a la largo del año muchísimas denuncias por violaciones (muchas de ellas verdaderamente escalofriantes) de los Derechos Humanos, España incluida, claro (el último caso en nuestro país un inmigrante Chileno maltratado, insultado y vejado por la policía en Barcelona. Y en el RU la última Ley antiterrorista es,bueno, todo menos respetuosa con las normas Internacionales de DDHH). De EEUU mejor ni hablamos y del países no-indutrializados (donde el control es aún menor) tampoco...
Por otro lado, no sé si el problema real, como comentas, es la desinformación; creo que existe mucha información en esta materia al alcance de todo el mundo (al menos, si quieres, aquí en España), más bien es la desidia de la gente, el ponerse ellos mismos la venda en la ojos, el “bastantes preocupaciones tengo yo” o aquel “¡¡¡¡Qué barbaridad!!!- Cambia de canal cariño”. Simplemente la cuestión es, como señala Saramago, que la gente ha renunciado a pensar y por ende a actuar.
No tenemos más que echar un vistazo a una fuente de información sin parangón en nuestra historia: Internet (panacea de los viejos capitalistas con nueva ropa deportiva) y si lo hacemos quizás sea significativo observar que la palabra más buscada en la Red es... claro, “sexo”.
Bueno, no son más que unas reflexiones sin orden, el caso es que lo que sí está claro es que desinformación hay y que nuestra labor (como presentes universitarios y futuros conductores de este alocado mundo) es acabar con ella, rasgar el velo construido por muchos medios de comunicación y tratar de que nuestros conciudadanos asuman el horror que rodea su vida... Servir de catalizador para una catarsis colectiva cada vez más necesaria.
O quizás más modestamente, como me decía el señor Labordeta, todo se reduzca a una meta: si conseguimos que al menos una persona lo cambie, sea consciente de todo esto, sitúe en su vida los DDHH en el lugar que merecen, todo este trabajo habrá valido la pena.
Para acabar, debo darte de nuevo la razón, seguro que en este momento alguien está siendo torturado en algún lugar del mundo, SEGURO, es una mera cuestión estadística... Pero para mí esa persona no es un número y para ti tampoco, claro, ni todo esto son sólo palabras; así que pensemos un momento en él, en nosotros, en lo que hacemos por él (y como muy bien dices por nosotros) y pensemos después si todo este tinglao merece la pena o si quizás sea mejor ser consecuente (!) y presentar la dimisión...


23. marzo 2001 @ 01:17
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por Justin

Some links: baldness hair loss propecia is about baldness hair loss propecia. aderall is about aderall. keflex drug information is about keflex drug information. ativan street price is about ativan street price. about tramadol site is about about tramadol. atenolol is about atenolol anxiety. cierra norco windham is about cierra norco windham. foreign pharmacy tells about foreign pharmacy. ambien tells about ambien. oxycontin tells about oxycontin.

5. agosto 2008 @ 04:03
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por Nevaeh

Some links: lasix is about lasix. klonopin is about klonopin overdose. darvocet 93 490 is about darvocet 93 490. generic viagra is about generic viagra. lexapro is about weight gain. aldara wart treatment site is about aldara wart treatment. amoxicillin is about amoxicillin 500 mg capsule udl. fosamax tells about fosamax. pain and suffering tells about pain and suffering. detox tells about detox.

5. agosto 2008 @ 05:30
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por Dannielle

Some links: inderal recipe is about inderal recipe. adavan drug is about adavan drug. metrogel generic is about metrogel generic. clonazepam drug information is about clonazepam drug information. butalbital is about buy butalbital online. botox online is about botox online. accutane and alcohol is about accutane and alcohol. generic plavix is about generic plavix. ciprofloxacin medication site is about ciprofloxacin medication. periactin tells about periactin. adipex tells about adipex. yasmin tells about yasmin.

22. agosto 2008 @ 14:01
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por Taylor

Some links: diovan prescription site is about diovan prescription. ativan valium is about ativan valium. klonopin dose is about klonopin dose. tenuate is about buy tenuate dospan in the uk. canadian pharmacy is about canadian pharmacy. percocet online is about percocet online. lamisil medicine site is about lamisil medicine. drug interactions is about drug interactions. aldara is about aldara for sale. differin tells about differin. prilosec tells about prilosec. hctz tells about hctz.

13. septiembre 2008 @ 10:12
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por Benjamin

Some links: synthroid is about cytomel synthroid. mexican tretinoin drugs is about mexican tretinoin drugs. buy spironolactone is about buy spironolactone. flagyl for uti site is about flagyl for uti. soma is about soma. lorazapam site is about lorazapam. kamagra positive report is about kamagra positive report. extra cheap flomax is about extra cheap flomax. drug information is about drug information. diet pill tells about diet pill. viagra tells about viagra. lortab tells about lortab.

20. diciembre 2008 @ 08:49
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por fernando

¿po que son importantes los derechos de un reglamento escolar?

22. octubre 2010 @ 22:42
Re: I) ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos? por ANONIMO

¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para todos?

--------------------------------------------------------------------------------

Hace 225 años podíamos encontrar ya el embrión de lo que, años después, se conocerá como Derechos Humanos, así se decía: “Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes y que tienen ciertos derechos innatos de los que, cuando entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad.” (Artículo 1 de la Declaración del Buen Pueblo de Virginia de 12 de junio de 1776).

225 años después ni el goce de la vida y de la libertad, ni los medios para adquirir y poseer la propiedad, ni el derecho de buscar y obtener la felicidad y la seguridad significan nada, es decir, los Derechos Humanos, no significan nada (o a lo más, son algo que se puede pisotear, vulnerar y despreciar sin ninguna consecuencia real).

Creo que con esto no estoy descubriendo nada nuevo, pero quizás pueda servirnos de base para plantearnos la pregunta esencial: bien, los Derechos Humanos no significan nada, de acuerdo... pero, ¿por qué es tan importante que signifiquen algo? Es decir, ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos? Por qué son importantes no desde un punto de vista teórico; no es el momento de hablar de los Derechos Humanos como declaración detallada de lo que implica la dignidad humana (Savater), ni como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse (Declaración Universal de Derechos del Hombre de 1948); ni como el único programa razonable de cualquier partido político (Saramago). Ni tampoco vamos a detenernos en la idea de justicia como el respeto, espontáneamente experimentado y recíprocamente garantizado, de la dignidad humana, en cualquier persona y en cualquier circunstancia en que se encuentre comprometida, y a cualquier riesgo que nos exponga su defensa (Proudhon). Todo esto está muy bien (y ya habrá tiempo para tratarlo), pero la pregunta primera, la fundamental, es: ¿Por qué son importantes los Derechos Humanos para mí, para un españolito que vive cómodamente en un asiento preferente del tren del capitalismo occidental?

Para responder a esto basta cerrar los ojos, ahora que nadie te ve, cerrar los ojos y pensar cómo se siente un joven al que varios guardias llevan a un gran patio a latigazos con las manos esposadas y grilletes en los pies, atan a un poste y con un látigo de metro y medio de largo acabado en una pesada pieza de plomo, le dan setenta latigazos: en la espalda, en los muslos, en los píes, en cumplimiento de una sentencia judicial (Arabia Saudí). Lo cierto es que, realmente, no basta con pensar lo que siente él, trasládate TÚ, aun sólo por un momento, trasládate allí con tus sueños, con tus esperanzas, con los recuerdos de tus seres queridos, de tu novia/o, de tus hijos...; trasládate con todo lo que has sido, eres y anhelas ser, con toda tu vida, e imagina qué pasa por tu cabeza en el momento en que la policía te detiene y te obliga a permanecer dos días sin sentarte ni tumbarte para dormir ni ir al retrete, cuando te obligan a desnudarme y durante el interrogatorio te golpean en la cabeza, en los genitales, en el pecho y te amenazan continuamente con matarte y con violar a tu madre si no confiesas un delito que no has cometido (Turquía).Imagina qué sientes cuando al rechazar a un pretendiente éste te arroja ácido a la cara, desfigurándote y dejándote ciego para el resto de tu vida (Bangladesh); qué piensas durante 17 años, en una cárcel, viviendo en condiciones infrahumanas, encarcelado sólo por no ser miembro de la etnia mayoritaria de tu país (Irak); qué pasa por tu mente durante los minutos en que cuatro hombres irrumpen en tu oficina te atan, te amordazan, te vendan los ojos y comienzan a cortarte la muñeca con una sierra, por haber tomado unas fotos que implicaban a miembros del gobierno en asuntos de corrupción (Perú). Cómo queda tu vida después de ir al extranjero en busca de un trabajo, llegar allí y ser encerrado, violado, subastado y recluido en un sótano y obligado a prostituirte (Israel). Qué sienten tu padres, tu esposa/o, tu novia/o, tus hijos..., cuando un día “desapareces” tras una actuación de la policía/ejercito y jamás te vuelven a ver (Colombia, Guatemala, Chile, Argentina, Marruecos, Argelia...). Cómo reaccionar cuando después de un juicio en el que mi abogado se refiere a mí como “marica”, que en la preparación de mi defensa no entrevista, a pesar de mis reclamaciones, ni a un testigo y se queda dormido durante las vistas del proceso, me veo encerrado en la cárcel (Estados Unidos de Norte América). Cómo sentirme después de huir de mi país para salvar la vida y al llegar a otro estado ser encarcelado, como un delincuente, al solicitar protección (asilo político) (Gran Bretaña). Dónde quedan mis sueños, mis deseos, mi dignidad, cuando estando en prisión un día me llevan a un campo de fútbol, me hacen desnudar y me obligan a revolcarme en la porquería de una alcantarilla, mientras los funcionarios me golpean, cuando después me obligan a beber el agua de la alcantarilla y durante un mes y medio me torturan en días alternos; cuando el alcaide algunos días no me deja comer y al recibir comida de mis familiares me la entregan mezclada con excrementos (Brasil). Qué puedo esperar del resto de mi vida si con 14 años me secuestran, me torturan, me hacen cortes en las piernas con una cuchilla y me frotan las heridas con cocaína despertando en mí un sentimiento de desprecio hacia los demás y ansías de torturarlos y matarlos, cosa que hago (Sierra Leona). Qué pasa por mi cabeza durante las horas en que me obligan a permanecer largos periodos de puntillas con un pincho bajo el talón, cuando pasan rodando, una y otra vez un hierro por la parte inferior de mis piernas hasta que mi piel se levanta, cuando después me suspenden del techo y me hacen girar mientras me golpean y cuando finalmente me sujetan una manguera a cada orificio nasal y abren dos grifos a la vez y a plena potencia durante intervalos de dos minutos y me aplastan los dedos con unos alicates (Myanmar). Qué siento cuando con 15 años acaban de disparar en la cabeza a mi padre por permitirme ir a la escuela (Afganistán). Cómo queda mi vida a partir del día en que la policía me detiene, me asfixia parcialmente repetidas veces con una bolsa de plástico, sufro abusos sexuales, patadas, puñetazos y amenazan con matarme y usar descargas eléctricas (España) o cuando me detienen y violan, y detienen a mi madre y la violan ante mí y la asesinan para hacerme confesar; o, simplemente, qué pasa por mi cabeza los segundos antes de ser ejecutado, asesinado, o ejecutado extrajudicialmente...

Pero ADEMÁS de sentir esto, hace falta que sientas la impotencia, la frustración, el desamparo, la desesperación al ver como denuncias a tus torturadores, a tus violadores..., ante los Tribunales y nadie te hace caso; al saber que sólo puedes reclamar ante las mismas autoridades que te han violado, torturado, que han ordenado el asesinato de sus seres queridos; al tener que convivir todos los días con las personas que han pisoteado tu dignidad y tu vida y que se jactan de ello, sabiendo todos, sin olvidar ninguno que pueden violar tus Derechos Humanos cuando les venga en gana.

Si eres capaz, si somos capaces, de acercarnos a sentir todo esto, la pregunta que nos hacíamos al comienzo dejará de tener sentido; no sólo carecerá de sentido sino que sólo planteárnosla nos hará llenarnos de ira (“!¿Cómo que por qué son importantes los Derechos Humanos?!” Los Derechos Humanos son lo más importante).

Pero no es con ira como debemos enfrentarnos a la lucha por los Derechos Humanos, sino con lágrimas en los ojos ante la visión de tanto horror, de tanto sufrimiento, de la desidia de la inmensa mayoría del mundo. Esto es lo que nos debe hacer luchar, pero no por aquellos que en países lejanos sufren, mueren, lloran en silencio, debemos luchar por nuestra sociedad porque la sociedad de los Derechos Humanos (la sociedad de las personas) debe ser la institución en la que nadie resulta abandonado; debemos luchar por nuestro mundo porque es imposible la felicidad en un mundo donde el asesinato y la tortura son algo cotidiano; debemos luchar con egoísmo porque nuestra seguridad, nuestra libertad, nuestra integridad física/psicológica... pueden ser las siguientes pisoteadas, destruidas si la impunidad sigue reinando, si los violadores de los Derechos Humanos continúan sabiendo que sus horribles actos jamás serán castigados; debemos luchar por nuestra vida porque los Derechos Humanos son de la vida y de la gente, porque es mi Vida, mi Dignidad la que queda humillada, ofendida, arruinada, cuando se violan los Derechos Humanos; debemos luchar, al fin y al cabo, por nosotros mismos, porque nos hacemos humanos los unos a los otros.

Por todo esto son importantes los Derechos Humanos para ti, para mí, para todos. Por todo esto, querido lector, en el fundamental tema de la protección, la promoción, el respeto de los Derechos Humanos no debes pensar en la O.N.U., en los Tribunales para la Ex-Yugoslavia, para Ruanda; no pienses en el Tribunal de Estrasburgo, ni en los jueces, ni en los políticos, ni en la futura Corte Penal Internacional... En el tema de los Derechos humanos no te preguntes por quién doblan las campanas, porque SIEMPRE, SIEMPRE, DOBLAN POR TI.



26. octubre 2010 @ 21:03
Comentar esta entrada
Título:



Texto:

Su nombre:

Su correo-e:

Teclea las letas que ves en esta imagen:
CAPTCHA