Como nueva muestra del foro abierto que esta Comunidad, aquí teneís un nuevo texto de mi compañero de andanzas por Guatemala. Os dejo, pues, en buena compañía:
Dentro de lo que cabe la presencia de un europeo en Guatemala no tiene porqué sorprender a nadie. Es el resultado del pálido azar occidental, su macilento reflejo.
Aquí el amarillo es siempre conspicuo y las pupilas pozos de insondable profundidad.
Onetti me comentaba mientras le leía en una caseta de socorrista abandonada la imbecilidad inherente a la palabra todo. No pude más que asentir a la vez que acariciaba el meñique de uno de mis dos pies.
En las camionetas uno adora las abruptas grietas que interrumpen el flujo del pensamiento marcando las pausas y el ritmo a modo de urbanos signos de puntuación.
(Sin hacer prácticamente nada, continúo, pienso en la próxima palabra, quizá frase, y la postergo hasta que me reviente en el estómago.
La palabra que, al cabo de una semana, sale expedida de la región abdominal es, obviamente, mierda y luego pupila, uña, más tarde, más tranquilo, casi simultáneamente, verdad, mentira, edificio y banano o pantano, ahora no sabría decir con exactitud).
Sin embargo, el tic-tac que desmenuza el tiempo es idéntico a un lado u otro del océano, e igualmente has de tener cuidado cuando abandonas un relato a medio camino para acudir al servicio pues las hojas se pliegan de nuevo sobre sí mismas y pierdes el hilo y (lo que es más importante) la página: que no es más que el sustento físico del hilo metafórico, recurrente imagen empleada por los lectores más o menos asiduos de volúmenes extensos.
La noche seduce los contornos y los hipnotiza, creando un novedoso estilo de danza extática en el cual es el mismo vibrar de los objetos, su propia y asombrosa quietud, la que provoca esa majestuosa ilusión de frenesí en estado puro: detenido y desprendido del acontecer.
(Dos párrafos sabrosos, inauditos, ligeramente desesperanzados; o lo que viene a ser lo mismo, repletos de una curiosa mezcla entre delectación y tedio, ponen fin a un día inane).
Alfonso Fernandez.
5. septiembre 2001 @ 00:00 ·
Comentarios (1) · Miscelánea guatemalteca