He querido esperar un poco para redactar este artículo sobre todo lo que estamos viviendo (o muriendo) tras los acontecimientos (nefastos, bárbaros, y ni que decir tiene que criminales) del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. Y digo que he querido retrasar el momento de escribir sobre el tema, para poder enfrentar la situación con más tranquilidad (bien muy necesario estos días) y sangre fría (cuya necesidad es mayor aún, si cabe), de la que (comprensiblemente) impera en estas fechas.
Llevo dándole vueltas a todo esto varios días, mas, ahora que me siento a escribir estas líneas, me doy cuenta de la imposibilidad de tratar todo este enorme conflicto (presente y futuro), en un solo texto... Por ello, ahora simplemente esbozaré algunas ideas que tengo, no sin prometer profundizar más en próximos artículos:
Lo que está claro, clarísimo, es que los actos terroristas del 11 de septiembre son un atentado directo a los Derechos Humanos, un acto salvaje que viola todos los Convenios de Ginebra habidos y por haber, un asesinato masivo e indiscriminado de civiles que viola además todas las normas reguladoras de la Aviación Civil y, por supuesto, un crimen absolutamente reprobable, condenable y asqueroso.
Citando a Chateaubriand (y suscriéndome a su opinión): "Nunca el crimen será a mis ojos un objeto de admiración ni un argumento de libertad; no conozco nada más servil, más despreciable, más cobarde, más obtuso que un terrorista."
Hasta aquí, creo, confío y espero, todos/as de acuerdo.
De lo que no estoy tan seguro es que la afirmación (que mucho se escucha y lee) de que estos actos son “Crímenes de lesa humanidad” sea del todo correcta. Como explicaba en otro artículo –y perdón por la autocita-, los “Crímenes de lesa humanidad se distinguen de tres formas distintas de los delitos comunes:
- En primer lugar, los actos que constituyen Crímenes de lesa humanidad tiene que haberse cometido “como parte de un ataque (no necesariamente un ataque militar, sino que se puede aplicar a leyes y medidas administrativas como la deportación o el traslado forzoso de población) generalizado o sistemático.”
- En segundo lugar, tienen que ir dirigidos “contra una población civil”.
- En tercer lugar, tienen que haberse cometido de conformidad con la “política de un Estado o de una organización”. Por consiguiente, pueden cometerlos agentes del Estado o personas que actúen a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia, como los “escuadrones de la muerte”. Así mismo, pueden ser cometidos con arreglo a la política de organizaciones que no tienen relación con el gobierno, como los grupos rebeldes”
A tenor del artículo 7.2 del Estatuto de la Corte Penal Internacional (del que ya hemos hablado alguna vez): “Por “ataque contra una población civil” se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos (...) contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer esos actos para promover esa política.”
Casi lo mismo que decíamos antes, casi, casi, casi... Pero detengamonos un instante en ”una línea de conducta”. Yo, no soy lingüísta, ni semiólogo, ni filólogo, ni nada de esto..., por ello me pregunto (a la espera de respuesta): ¿Puede un acto aislado (por salvaje que sea) ser una línea de conducta? Tampoco soy matemático ni nada que se le parezca (para frustración de mi querido padre), pero algo recuerdo de mis años de estudiante de que una “línea” es una “sucesión de puntos”, ¿no?
Otra cosa distinta sería examinar todos los actos terroristas contra intereses (y vidas) de Norteaméricanos/as y, de ser posible atribuirlos a “la política de un Estado o de una organización”, afirmar que existe esa “línea de conducta”, y así declarar, con propiedad, que estamos ante una serie de Crímenes contra la humanidad (o de lesa humanidad, si se quiere).
Toda esta reflexión no es ociosa, porque calificar un hecho como “Crimen de lesa humanidad” tiene unas enormes (e importantes) consecuencias: supone que ese crimen va a ser perseguible por cualquier estado de la Comunidad Internacional, sea quien sea la/s víctima/s o los verdugos; que será competencia de la futura Corte Penal Internacional, que será imprescriptible, y quizás lo más relevante ahora, es uno de los casos en que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas puede estimar “que (si) las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas.” (Artículo 42 de la Carta de Naciones Unidas). Y todo esto, porque se entiende que los “Crímenes contra la humanidad” son (o pueden ser) una amenaza contra “la paz y la seguridad internacionales”, de las que el Consejo es celoso o despistado (depende el país) guardián.
Ahora que mencionamos esto, lo que está claro es que por la escalda (vertiginosa) de violencia (aún retenida) que se está registrando en todo (y digo todo, todo) el mundo tras (y como consecuencia) de este hórrido crimen, estamos ante una situación que amenaza a “ paz y la seguridad internacionales” y que habilita (según los artículos 39 a 51 de la Carta de UN) a tomar medidas y asumir el problema en su seno.
Y, ¿por qué digo esto? Simplemente, porque a mi juicio (siento no poder ofrecer opinión mejor respaldada) debería ser el Consejo de Seguridad, Naciones Unidas, el (o la) que debería establecer qué medidas (armadas o no armadas) se deben tomar tras los atentados (y que, por favor, no sean sólo en la línea de la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU de 30 de septiembre de 2001 sobre medidas contra el terror).
Se me podrá objetar que es Estados Unidos de Norte América el que tiene la exclusiva capacidad de decidir que medidas tomar después del acto (o declaración) de guerra que ha sufrido en su territorio...
Si así fuera, no estarían del todo equivocados los/las que afirmasen esto, porque una de los pocos casos en que el Derecho Internacional Público permite la guerra, es como respuesta ante una agresión ilegitima, ante un acto de guerra. Vamos, en una concepción de la legítima defensa a niveles estatales. Y también sería razonable la reacción de los miembros de la OTAN (España a la cabeza) en virtud del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte (aunque no se entiendan la decisión tomada de activar este mecanismo, ni el sentido de la misma por cuanto la amenaza del terrorismo no es externa como así exige el Tratado que dio origen a esa alianza).
Mas, una pequeña pregunta: ¿Por qué los atentados de Nueva York y Washington son un “acto de guerra”? ¿Alguien se lo ha preguntado? Veamos:
¿Puede un individuo declarar la guerra a un estado? (técnicamente hablando)
¿Tiene personalidad internacional suficiente para esto?
¿Y un pequeño grupo terrorista (y sanguinario) puede hacerlo?
Si la guerra defensiva, digamos, es la respuesta legítima (y lógica) ante un “acto (o agresión) de guerra”, ¿es una medida adecuada para luchar contra un sujeto o un puñado de hombres/mujeres que supuestamente “declaran la guerra a un estado” con sus deleznables crímenes?
¿La guerra, tal y como la concebimos, es el medio idóneo?
¿Un acto terrorista se convierte en acto de guerra por el número de muertos? ¿Dónde empieza, pues, uno y dónde el otro? ¿En los 5000 seres humanos?
El problema real, es que el terrorismo no está aún claramente definido en ningún instrumento internacional (preguntémonos, de paso, por qué), de ahí que se permitan todas estas (libres) interpretaciones... ¿Quizás sea el momento de aprobar un Convenio Internacional que lo haga?
Hay muchas otras cuestiones que sólo dejaré apuntadas ahora:
¿Es legítimo castigar a una nación entera (por deplorable que sea la actitud de sus dirigentes con sus ciudadanos/as, aporvecho para señalar) por los actos terroristas de unos/as pocos/as?
¿Por qué se asume que Bin Laden es el responsable cuando no hay más que sospechas, indicios (que, curiosamente, examinan sólo los políticos y no los jueces) que EEUU no quiere hacer públicos con argumentos que no son más que un ataque (más) a nuestra inteligencia (además de ser ilegales)?
¿Qué va a ocurrir con la contravenganza de los países musulmanes? ¿Alguien será responsable?
¿Cómo se puede permitir la actitud del gobierno español? País que sufre (y sufrimos) el terrorismo desde hace más de treinta años y que día a día clama por la legalidad y el Estado de Derecho para hacerle frente, y que ahora se declara a favor de la guerra, de la venganza, y del hipotético bombardero a la nada.
¿Qué hay de la actitud (abiertamente belicosa) de la prensa y televisión (no quiero ni recordar los cartelitos de la CNN)? ¿Alguna responsabilidad?
¿Qué pasa con esas iniciativas de crear un Tribunal Pena Internacional (establecido especialmente por la Organización de las Naciones Unidas según el modelo probado de los tribunales penales internacionales para castigar los responsables de las masacres en la Ex-Yugoslavia y en Ruanda) para enjuiciar (enjuiciar, repito) a los responsables de toda esta locura, como la única alternativa para evitar que se siga incrementando el número de muertos y lesionados a causa de los atentados, que se fortalezca el militarismo en todo el mundo, que se malgaste en actividades destructivas lo que millones de seres humanos necesitarían para vivir con dignidad y que se hipoteque por décadas y tal vez generaciones la posibilidad de una convivencia pacífica entre todas las personas y pueblos? ¿Alguien escucha estas voces...?
Y, ¿alguién se acuerda de aquel cuarto avión que se estrelló (derribarón, vamos)? ¿Alguna responsabilidad?
Mencionar también, como invitación a la reflexión, lo que alguien bien señalaba tras los terribles atentados: “Si todavía estás horrorizado por las escenas del martes pasado, aprovecharás para hacer UN MINUTO de silencio en homenaje a los casi 10,000 americanos, la mayoría civiles, muertos cobardemente por terroristas que aún no se sabe quienes son. Ya que estás en silencio, guarda otros TRECE MINUTOS en homenaje a los 130,000 civiles iraquíes muertos en 1991 por orden de Bush padre. Aprovecha para recordar que en aquella ocasión los Norteamericanos también hicieron fiesta, como los palestinos hace días... .... Ahora, VEINTE MINUTOS más por los 200,000 iraníes muertos por los iraquíes con armas y dinero proveídos a Hussein (todavía joven en esa época) por los mismos americanos que más tarde giraron toda su artillería contra ellos ... Otros QUINCE MINUTOS por los rusos y 150,000 afganos muertos en manos del Talibán, también con armas y órdenes de USA, quienes crearon su organización y la entrenaron con la CIA... Más DIEZ MINUTOS por los 100,000 japoneses muertos directa e indirectamente en Hiroshima y Nagasaki, también por ación directa de la gran Aguila ... Si lo hiciste, ya estuviste en silencio UNA HORA (UN MINUTO por todos los americanos y CINCUENTA Y NUEVE por TODAS sus víctimas...) Si aún estás perplejo, haz una hora más por los muertos en la guerra de Vietnam, la cual no es muy agradable de mencionar para los Norteamericanos ... Ojalá (aunque los índices de belicosidad de los americanos indiquen lo contrario), alguien recuerde el bombardeo de USA a Bagdag, donde murieron 18,000 personas, no 10 mil como en las torres. ¿Alguien lo vio en la CNN? ¿O algún canal del mundo ? ¿Alguien pidió justicia ? ¿O peor aun venganza? Rogamos porque los americanos comiencen a entender que ellos también son vulnerables y que las tragedias que ellos provocan son tan bárbaras y cobardes como las de otros ... Los MUERTOS de otros pueblos duelen tanto como los de ellos ... “
Muchas cosas pendientes de respuesta...
Pero bueno, quizás cuando leas este artículo, ya se habrá producido la respuesta de las armas sobre Afganistán, el régimen talibán, Osama Bin Laden o su gente. Tanto da, parece ser, uno como otros.
Y es que, como señalaba acertadamente, Baltazar Garzón: “permanecer callado y a la espera de esta especie de teatro de operaciones en el que estamos siendo actores, porque de nuestro futuro se trata, es una omisión gravísima o una aceptación culpable”.
Reflexionemos sobre el tema, no permanezcamos callados/as, y confiemos en que, por una vez, la cordura, la prudencia, la Justicia y la Paz ganen la (incruenta) batalla contra el Poder y la sin razón...
3. octubre 2001 @ 00:00 ·
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