JavierChinchon.com
Info
¿Qué es JavierChinchon.com?
Secciones
Todas
Humanos y derechos humanos
Miscelánea guatemalteca
Archivos
febrero 2001 (1)
marzo 2001 (1)
mayo 2001 (1)
junio 2001 (1)
julio 2001 (2)
agosto 2001 (6)
septiembre 2001 (2)
octubre 2001 (7)
noviembre 2001 (1)
diciembre 2001 (3)
febrero 2002 (3)
marzo 2002 (2)
abril 2002 (1)
agosto 2002 (3)
septiembre 2002 (3)
octubre 2002 (2)
noviembre 2002 (1)
enero 2003 (1)
agosto 2003 (2)
enero 2004 (1)
julio 2004 (2)
septiembre 2004 (1)
octubre 2004 (1)
julio 2005 (1)
agosto 2005 (1)
septiembre 2005 (1)
septiembre 2006 (1)
enero 2007 (1)
abril 2007 (1)
Buscar
Enlaces
Administración
Login
Contacto
» Javier Chinchón


9) Frente al lago.

Las noches son tibias y delicadas, aunque apenas se ven estrellas. Escribo sentado frente al lago Petén Itza, en la oscuridad clarividente de un foco a media luz. El calor comienza a hacerse soportable a eso de las seis o las siete. El sol parece morar sólo unos centenares de metros sobre nuestras cabezas y siempre brilla inconmensurable inundando de blanco todos los colores que así se hacen más tenues, más cálidos, casi líquidos.

Se escucha a lo lejos el zumbido de las motocicletas que conducen al amor y de las oraciones grandilocuentes y eléctricas de los predicadores evangelistas, en la otra orilla del lago.

Las luces del fondo, Santa Elena, parpadean o permanecen impasibles en su lugar, sin alterar un ápice su posición en la línea del horizonte. Se dirían que brillan como estrellas aburridas por la costumbre y la conciencia de la indiferencia que su contemplación causa en los lugareños. De vez en cuando, alguna parece o intenta destacar mediante sutiles variaciones de intensidad.

Nadie se percata y desisten, cerrando los ojos.

Es curioso pero todo lo que acabo de ver, fue visto hace mucho tiempo, tanto que podría decirse que es ya parte de una historia. Que su verdadero valor reside en estas palabras y no en aquellos objetos que las hicieron surgir.

La silla que reposa enfrente, azul, descolorida por la edad, permanece detenida, aguardando que yo me siente en ella o que me vaya para dejar de ser observada. Es una situación incómoda tanto para mí como para ella. Al final , no ha habido más remedio y la he tenido que plegar.

Estaba mirando lo mismo que yo.

Alfonso Fernandez

18. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (0) · Miscelánea guatemalteca
Comentarios
Ningún comentario.
Comentar esta entrada
Título:



Texto:

Su nombre:

Su correo-e:

Teclea las letas que ves en esta imagen:
CAPTCHA