Recién regreso, aún medio atolodrado, de visitar el fenomenal surtidor que unos indígenas (que ya nos encargamos de exterminar hace unos siglos) decidieron bautizar como (Cataratas de) Iguazú. Pero no voy a tratar de relatar ahora mi experiencia; en justicia debe ser éste el momento de hacer un breve homenaje a un viejo amigo que tuvo la feliz ocurrencia de venirme a visitar por veinte días.
Mi compadre ya partió rumbo a las Españas, y yo, triste y abandonado a mi suerte, sólo puedo reproducir en este foro un texto que, si bien no estaba dedicado a su publicación, plasma sus experiencias, su esencia y su genial sentido del humor sin fronteras.
Va por ti, Gustavo, junto con la promesa de nuevas cervezas e historias a mi regreso en treinta días:
“Para todos vosotros, hijos de la Tierra Media, nacidos de Iluvatar, y para todos los que lean y pueden llegar a desentrañar este alegato a la independiencia de las islas Sandwich, Caimán, y Malvinas, dirijo mi discurso medioambiental pensando en el futuro de las generaciones venideras, promocionado por el forajido de Alpedrete, el club de mujeres solteras en edad de merecer, los indios calchaquíes y muchas otras asociaciones a las que no estoy dispuesto a mencionar porque yo soy el que hablo y digo lo que quiero. En resumen, a todos vosotros, boludos acogidos en el seno del Señor:
Os habla el sargento de la Marina al mando de las operaciones terrestres relacionadas intrínsecamente con la sociedad argentina en todo su explendor amatorio y otros linces, también conocido como el sargento dónde.
Primero preguntaros: ¿cómo va la vida del ornitorinco macho allá en las tierras europeas del África más profunda?
Dicho lo cual y para continuar, os contaré que yyyyyyy todo biennnnn (expresión popular argentina aceptada por las mentes más doctas de la Academia hispanohablante y de la colonia de pingüinos de Perito Moreno). Mi misión secreta consistía en explorar la altiplanicie de sur a norte ,de este a oeste y más allá; pero me temo que el tiempo y la plata no juegan de mi lado, sino que juegan en la primera base como quién.
Hemos conocido el Valle de la luna, más conocido como Ischigualasto (ahora sí que puedo decir que he estado en sitios que no sabría ni pronunciar), hemos ido a Talampaya (más de lo mismo); sólo os puedo decir que son impresionantes, parece que estás en el mismisssssimo Cañón del Colorado y que van a aparecer índios, indianos, hindús, indígenas (napolitanos, nepalís o nepalienses los podemos dejar para otro episodio).
También hemos probado todo tipo de cervezas (en cada provincia tienen una marca distinta): Norte, Quilmes, Salta, Skoll, Belgran y muchas, muchas más ( y cada una de ellas me alegran la vida, como las sonrisas de Meg Ryan).
La gastronomía siempre ha jugado un papel muy importante en la vida de un hombre (esto no viene en el manual del buen excursionista, ni en la sagrada biblia, ni en el libro del alberguista juergista, ni en el libro rojo, ni en el libro de la selva, ni en el de la confederación británica de Estados con un nivel de renta per capita inferior a una lempira/mes, pero puede que se encuentre en la introducción del libro del recetario de Arguiñano; de todos modos es algo que deberiáis saber). Por eso, hemos probado todas las obras de arte culinarias en miniatura (tamaño medio, tamaño real y tamaño super) preparados para los más exigentes paladares, que paso a enumerar: Pancho, super pancho, panchito, lomo, super lomo, lomito, locro, locrito, pochoclo, pororó, factura, chivo, chivito, tamal, tamalito, matahambre, matahambre tiernizada, vacio, chinchulines y chinchillas, empanadas de todo tipo (de carne, de queso, de pollo, de pino, turcas, de mondongo) incluso carne de llama, guanaco, vicuña, y todo tipo de camálido habido y por haber, es bueno con las manos, trabaja en la tierra, cultiva los campos, maestro en armas de fuego, armas blancas (cuchillos, cuchillos, cortauñas), un experto en la lucha de guerrillas, le otorgaron la estrella de plata, la medalla del Congreso, y volviendo a la gastronomía: hemos comido cosas que harían vomitar a una cabra, totalmente encocados (la hoja de la coca es una maravilla caída del mismisimo cielo para el paladar de todos los andinos que gustan de hacer grandes elevaciones subterraneas sobre los brazos de Shiva: Consiste en meterte varias hojas de coca en un carrillo mientras se van enjugando con las salivas de una llama recien horneada en una cruz de madera).
Bueno, creo que la tontería va a llegar a su fin, simplemente contaros que tras explorar la zona norte argentina, mis pasos se dirigen hacia una zona más inhóspita y desconocida, no por el hombre blanco sino por los mismos indígenas, la zona de la mía Pampa.
Me dirijo ahora a Córdoba para dos días, más tarde me encaminaré a Buenos Aires y allá me reencontraré con el batallón de refuerzo, con el que me avanzaré entre los despojos del enemigo, borracho como un perrito de aguas, a las mismísimas Cataratas de Iguazú, donde podré mostrar mi cuerpo jamón serrano por la zona brasileña y paraguaya.
No sé ni cómo despedirme ya, he agotado toda mi capacidad de decir boludeces, babosadas y pendejadas sin pararrrr (y eso que Javi me ha ayudado a modelar cada una de las magistrales frases que os envío envueltas en papel de plata). Así que sólo deciros: A coger y a mamar que el mundo se va a acabarrrrrrrrrrrrr.
Como diría el mismisimo Flaubert: “Madame Bovary es el ejemplo extremo de una obra maestra que nos permite conocer a un ser humano como jamás en la vida conoceremos”.
Cariños oceánicos desde lo alto del Aconcagua.
El tio Gus y Javiesón con ojos de ensoñación (corrector de estilo, incorporador de novedades ortográficas y locuras semánticas), se despiden, este par de gemelos que somos, jurando que en la redacción de este texto no hemos dañado a ningún ser vivo, ni consumido drogas psicotrópicas o alcohol en mal estado (a parte de las hojas de coca que nos proporcionó nuestra guía espiritual, Ali, para poder ascender a los ocasos del vino Santa Ana).
Agur que es de yogur.
Bonas noites, fiolerina.
A la bona nit, amigos de la Comunitat Valenciá, del Ayuntament y de la Consellería de Educació y Cultura seborreica.
Cuídense y emborráchense cuando las lunas de Marte se lo indiquen.
Gus (y Javi).
PD: Picachu, Aurora empalme, Julio, Silvi, por este medio aprovecho para despedirme de vosotros, amigos: ¡Gracias por todo!”
12. septiembre 2002 @ 00:00 ·
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