Hay ciertas cosas difíciles de explicar: La fisión nuclear, el Zaratustra de Nietzche o el tramo anaelástico del diagrama tensión-deformación del acero.
Hay otras prácticamente imposibles de describir: La primera vez que eres consciente de tu propia muerte, por qué a nadie le importa un comino el África o cuál es la naturaleza del ser humano.
Y, finalmente, hay otras que, directamente, son inexplicables, como el primer amor.
Pues bien, más allá de todas estas categorías está la crisis argentina.
Y no hablo de fenómenos paranormales como el 2000% de inflación de finales de los 80´s, o la existencia de monedas de 1 austral cuando cualquier pendejadilla costaba unos 10.000 (australes). Hablo de la crisis de ahorita mismo:
La materialización de esta crisis en la vida del cuidadano/a común es algo similar a todo un sistema que un sádico idease, minuciosamente, para putear a la gente. Esquemáticamente:
1) Los precios suben un 80% (estimación media anual).
2) Mi salario no sube ni un centavo.
3) Ya estoy bien jodido; respuesta del Estado: deja de pagarme el sueldo, la pensión o el seguro social durante dos, tres o cuatro meses.
4) Todo sube, no me pagan... Mi única salida son mis ahorros: El Estado no me deja sacarlos (corralito).
5) Chau.
Lo curioso de todo esto es que la (lógica) solución no es “chau” (o “adios”, si se prefiere). La sanidad pública, el seguro social, el sistema de becas, la educación pública... son un desastre. La moneda se ha ido al pedo. No hay modo de pagar la deuda externa (cuyos intereses se comerían todas las reservas del Estado en dos años). El déficit público cabalga imparable. El 40% de la población está bajo el umbral de la pobreza. Nadie confía en las instituciones. Todos quieren que los políticos se vayan al infierno y nadie quiere participar, a la vez, en política. Hay una veintena de monedas (oficiales) en circulación. La clase media ha volado por los aires. La policía extorsiona y los gobernadores se comportan como caudillos. El sistema impositivo da risa. No hay medicamentos, no hay comida y el desempleo aumenta exponencialmente. La distribución equitativa de la renta ha pasado a ser sólo un concepto teórico... Pero, sin embargo, de algún modo, no todo se va al diablo y ves cómo el país sigue caminando, tambaleándose, renqueando, pero sin derrumbarse del todo.
Realmente, es algo que no puedo entender, cómo no colapsa todo y la república entera se va al pedo.
La otra cara de la “moneda” son las causas del derrumbe: Van desde a corrupción, a los políticos, a Menen, a la falta de planificación, al F.M.I., a las multinacionales, a la inexistente productividad industrial, a la deuda externa, al centralismo de Buenos Aires, a Perón o los peronistas, a los yankees, a la no inversión en infraestructuras e industria, al neoliberalismo salvaje, al caudillismo, al despilfarro, a la “memoria de mierda” de la Argentina, a la economía pastoril, a mantener a toda costa la paridad dólar-peso, a la falta de preparación de la gente para votar, al B.M., a la venta del país desde Martínez de Hoz, a la corrupción, a los políticos y a Meden (por el que, por cierto, he apostado, con un buen amigo, un porrón a que vuelve a ganar las elecciones).
Hay algunas de estas ideas que comparto y otras que me parecen injustificadas (e injustificables), pero, en realidad, en estos dos meses no he sido capaz de aclarar por qué un país con una extensión cinco veces mayor que España y una población un poco menor, unas riquezas naturales del carajo, con todos los climas del mundo (yo los he visto, conste), con una de las producciones de alimento per capita más altas del planeta, con casi veinte años de democracia estable, con un nivel de alfabetización del 96% y una sociedad culta y desarrollada; un país que llegó a ser la séptima potencia económica del globo, que se hizo de oro durante la Segunda Guerra Mundial, está sumido en una crisis de la puta madre que lo parió.
Es un hecho tan inexplicable como lo que contaba un paisano en un colectivo que tomé en la ciudad de Córdoba: ¿Cómo es posible que el aceite de oliva o el tomate enlatado sea recaro, o cómo explicar que en el país haya tanta hambre cuando yo he tenido que tirar a un pozo toneladas de aceituna y tomate porque nadie me daba un peso por ellas?
Parecería que Neptuno se ha hartado. Me explico: Los/as argentinos/as durante años se han afanado en arrancar su país de Latinoamérica y llevarlo lo más cerca posible de nuestro continente europeo. Hubo algún momento en que llegaron a colocar todo su territorio en el océano Atlántico, muy próximo a las costas del Reino Unido y Portugal. Pero, ocurrió que el dios de los mares se hartó de que alterasen su tranquilo reino colocando, sin autorización previa, 3.761.474 km. cuadrados en medio de sus dominios y de una patada mandó a todos/as los argentinos/as, a los pingüinos, las llamas y las ballenas de Península Vades a tomar por saco. A esta crisis, vaya.
El último punto de esta fugaz reflexión repleta de interrogantes y mística debería ser las soluciones a esta cagada marco y micro económica, pero, de verdad, a mí se me ocurren pocas. Soy un humilde hombre de leyes, no un genio ni un mago, lo lamento.
Baste tener en cuenta que según los gurus de la economía este año de mierda que se presenta para la Argentina va a suponer un descenso del 16% en su P.I.B. o, lo que es lo mismo, un retroceso de unos 15 años para el país...
En todo caso, es admirable ver cómo los/as argentinos/as encaran su futuro con esperanzas y confianza en que podrán salir del bache (del hoyo, del barranco o del abismo, llámese como quiera).
Quizás sea un sentimiento (irracional, por tanto) más que una idea o un plan concreto, no sé, pero no deja de admirarme esa actitud, de verdad. En mi caso, me haría todo encima.
Sea como sea, lo que realmente pretendo con estas líneas es tan sólo invitaros, queridos/as lectores/as, a participar sobre este tema. Os pido vuestra sabia colaboración para ver si yo puedo, al menos, desentrañar de dónde mierdas viene y a dónde pelotas va todo este bárbaro quilombo.
En definitiva, cuento con todos/as vosotros/as para poder tratar de entender lo ininteligible.
8. octubre 2002 @ 00:00 ·
Comentarios (10) · Miscelánea guatemalteca